El padre Knotz, franciscano polaco, escribió este libro basándose en su experiencia como acompañante espiritual de muchas parejas que buscan su consejo; señala, ante todo, que el sexo en el matrimonio no tiene por qué ser aburrido, sino que debe ser picante, sorprendente y lleno de fantasía. Reconoce que mucha gente que aprendió a considerar la sexualidad como algo pecaminoso puede sentirse conmocionada ante estas afirmaciones pero, aunque les resulte difícil, es importante que comprendan que Dios también está interesado en que lleven una vida sexual feliz, y por eso les ha dado ese don. Este libro cuenta con la aprobación de la Iglesia y se convirtió en un éxito mundial de ventas, semanas después de su publicación.
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ISBN: 978-987-00-0888-0
Año de publicación: 2010
Páginas: 256
Formato: 15 x 22
Encuadernación: rústica
Derechos mundiales
Precio: $ 189

Se basa en los documentos conocidos desde mediados del siglo XX (escritos hermético- posteriores de escritores y corrientes del Renacimiento, junto con aportes de expositores contemporáneos (Marsilio Ficino, la philosophia perennis, René Guénon).
Este libro presenta una verdadera “cartografía” de las peleas de pareja, al describir detalladamente su desarrollo, sus disparadores y su dinámica interna. Si la discusión es inevitable, en virtud de las diferencias neuro-bio-psicológicas que distinguen a hombres y mujeres, para el autor existe también, definitivamente, un “arte de discutir bien”. Tomando en cuenta esas diferencias, y ayudando a “debilitar” las causas de la discusión (grave o trivial), esta obra brinda al lector claves para neutralizar las crisis, desdramatizar el conflicto, y hacer que la pelea se convierta en una sana manera de desarrollarse de a dos.
Esta obra aborda la problemática del sueño de los bebés y propone el sueño compartido, llamado colecho, explicando especialmente los muchos beneficios que provee. También, advierte sobre las precauciones que deben tomarse cuando se practica esta modalidad. La autora da una amplia y contundente respuesta a las quejas de tantos padres sobre los problemas de sueño de su bebé y de estar exhaustos a causa de sus despertares nocturnos. Su propuesta se basa en la idea (probada) de que el bebé tiene necesidad constante de presencia y calor humanos: compartir el sueño con sus padres le permite, entonces, lograr una respuesta satisfactoria a ella, sin demora y sin que su madre (ni su padre) se fatigue. Esta proximidad física incrementa la seguridad del bebé y es un poderoso medio para una mejor relación entre la madre, el padre y el hijo lactante.